imágenes y movimientos

Pequeña crónica de la visita de Macri a Rio Ceballos

Texto y Fotos: Nati Gara (Radio Curva y Resiste Sierras Chicas)
Edición: Sil Bustos
Registro audios citados: Matias Gramajo


El pasado martes 5 de abril, los chicos y las chicas de la localidad serrana de Río Ceballos no tuvieron clases. No había paro docente por reclamo de mejoras salariales para paliar la devaluación. Tampoco fue causa de otra inundación en esta región del desmonte masivo, tal como sucedió el año pasado.

Ese martes lluvioso y frío se realizaba un Foro Nacional de Intendentes Radicales, y el presidente Mauricio Macri estaba invitado a la velada. Justamente por eso el Intendente radical de la localidad, Omar Albanese, declaró asueto y entregó la llave de la ciudad a Macri. Las calles estarían cortadas para bloquear el acceso al salón donde los radicales celebraban el Foro. La mayoría de los vecinos se quedaría encerrados en sus hogares, mirando por TV la venida del presidente.
Mauricio Macri llegó a Río Ceballos momentos antes de comenzar el acto. Venía de visitar la planta de la empresa Fiat instalada en el barrio Ferreyra de la ciudad de Córdoba. Allí, acompañado por el gobernador Juan Schiaretti y el CEO de la compañía, Sergio Marchione, se anunció la puesta en marcha de una inversión US$ 500 millones en la empresa destinados a producir un nuevo modelo. Paradójicamente, pocos días antes, Fiat había anunciado que durante el mes de abril suspenderá dos días por semana a la mitad de sus operarios de la planta cordobesa. La medida afectará a 1500 de los 2800 trabajadores y ya está siendo aplicada. Por supuesto, durante la visita del Presidente no se hizo ninguna mención acerca de este hecho y el diario con más tirada de la provincia de Córdoba tituló su cobertura así: “Macri dijo que para derrotar la pobreza hay que crear puestos de trabajo de calidad”.
Tras sortear diversas vallas, llegué a la puerta del salón donde se realizaba el Foro Nacional de Intendentes Radicales. Un grupo de vecinos/as se amontonaba para poder pasar. Policía y gendarmería impedían el acceso.
“Ha sido un hombre de la capital el que ha tomado la decisión de sincerar la economía”, vociferaba Mestre a los que él mismo denominó como los “446 intendentes que administran diferentes ciudades a lo largo y a lo ancho de la Argentina”.
Logré escuchar desde afuera el brevísimo discurso de Macri. Dijo, refiriéndose a los resultados electorales en Córdoba,”está bueno que hoy tengamos provincias que anticipan las tendencias y finalmente se dio. Córdoba fue el comienzo”. Macri no fue extenso en su exposición y tampoco fue demasiado preciso en torno a medidas políticas específicas, sus palabras estuvieron marcadas por emociones, por arengas sentimentales.
Se dirigió a los intendentes radicales allí reunidos diciéndoles: “Es muy importante que cada uno de ustedes con su liderazgo le transmita a la gente que vamos a estar bien. Hoy cada ciudadano nos está mirando, está mirando qué hacemos, qué decimos, con qué humildad nos comportamos”. Algunos de esos ciudadanos, debajo de la llovizna, pegaban carteles contra el vidrio para que se leyera “Amor SI, Ajuste NO” desde el interior del salón. “Hoy estoy acá para decirles que no podemos tener varas bajas. Así como a mi me ponen una vara alta y yo la acepto, todos tenemos que asumir esa vara”. Y agregó: “En Argentina se terminó la impunidad. Cada uno va a ser responsable de las cosas que haga”. Nadie preguntó por los PanamaPapers. Después vinieron el break, las selfies y los cupcakes.
Macri salió del salón en una traffic. El helicóptero oficial lo sacaría de esa ciudad del interior, donde tampoco pudo zafar de los abucheos y manifestaciones en su contra. “Macri basura, vos sos la dictadura”, gritaban los manifestantes que se acercaron al predio. Los medios de comunicación más populares de la provincia de Córdoba se centraron en la supuesta agresión de una señora al líder de Cambiemos cuando estaba saliendo del predio. Hoy circula por whatsapp un pedido de aclaración por parte de esa mujer. En sus palabras dice “Soy vecina de Río Ceballos, damnificada por las inundaciones del 15 de febrero de 2015. Quiero por este medio aclarar que yo no agredí al Presidente, ya que he sido difamada gratuitamente, lo cual me perjudica en lo cotidiano y lo laboral”.
Mientras tanto, la televisión repetía en loop una escena en la que se lo ve a Mauricio Macri caminando entre la gente custodiado por personal policial con abucheos y gritos de fondo mientras una señora se le acerca y le dice algo. El empujón del que hablaron todo el día no quedó claro. Mucho menos la forma en la que titularon y cubrieron el evento. “Agrupaciones kirchneristas y de izquierda” fueron los zócalos que utilizaron y al mismo tiempo, a través del paneo de sus cámaras, lograba verse que en la concentración no había ninguna bandera partidaria y sí muchos carteles caseros sostenidos por vecinos y vecinas. Un pedazo de cartón con una frase escrita con fibrón negro que dice “Macri, estás flojito de papeles”, por ejemplo.
¿Creyó Macri que las montañas serranas serían un paisaje desolado? ¿Habrá googleado y visto fotos que le hicieron recordar su refugio en Bariloche? ¿Consideró que en Córdoba tenía un apoyo incondicional, libre de escraches?

El banquete

Cuando Macri se retiró del sitio, la zona quedó por un instante liberada. Las fuerzas de seguridad bajaron la guardia y entonces rápidamente me escabullí para ingresar al salón y disparar algunas fotos de la fiesta radical.
El banquete estaba listo para ser devorado y entre los invitados estaban el intendente de Villa Allende, el ex golfista Eduardo “Gato” Romero; el diputado nacional Héctor “La Coneja” Baldassi y el intendente de la ciudad de Córdoba, Ramon Mestre. También fueron agasajados el jefe de la bancada radical en Diputados, Mario Negri; el ex senador Ernesto Sanz y el intendente de Santa Fe y presidente del Comité Nacional de la UCR, José del Corral.
Una de las máximas autoridades del radicalismo cordobés, Mario Negri, repetía en cada círculo de la fiesta frente a cámaras de medios cordobeses: “Este Foro muestra una columna vertebral de la fortaleza de Cambiemos”.
Un desfile completo de personalidades se había congregado en torno a la visita de Mauricio Macri. En el salón principal del predio “La Celestina” (propiedad de Marcos Ligato, corredor de rally, empresario y como todos los invitados, rico y millonario), se había instalado una carpa en la que se servían patas flameadas mientras sonaba un chill out groovero.
Había un ambiente de after office descontracturado, un after office sin office, pero con mozos y mozas que trasladaban bandejas con bebidas. Mientras tanto, en la parte de afuera del predio se cocinaba otra cosa. Sin bandejas, sin manteles blancos, ni copas y al lado de la calle.
La Olla que Conboca
A cinco cuadras, en la plaza principal de Río Ceballos, el grupo Resiste Sierras Chicas invitaba a los transeúntes con tortas fritas, mate cocido, radio abierta, carteles y stencils.
Desde los parlantes cubiertos con nylon por la lluvia se escuchaba música y poesía sonora. Un pastel hecho con amor tiene porciones para todos cantaba la banda Zanahoria.
Y el sonido virósico contagiaba el aire: Han sacrificado jóvenes terneros/para preparar una cena oficial.
En la radio abierta resonaban las conversaciones improvisadas de los/las vecinos/as que se acercaban a la mesa redonda. Una niña dibujaba garabatos en un cartel que exigía la liberación de Milagro Salas.
La carne más barata del mercado es la carne negra, decía la voz grabada de Elza Soarez.
Desde un auto alguien gritó “¡Vayan a trabajar!” y la boca más cercana al micrófono de la radio respondió amplificada: “Queremos trabajo, pero nos están despidiendo a todos, ¡por eso estamos acá!”.
La luz esta vencida, la plata se acabó / nos cortaron el agua y el arroz se terminó / Pensar que hasta hace poco tiempo no estábamos tan mal / los fines de semana comíamos en restorán, entonaba el tema seleccionado del Cuarteto de Nos.
Mientras amasaba millones de ansiedades, la cocinera María Furnari, encargada de la olla popular que se cocinaba en la vereda, decía: “Creemos que dentro de la alimentación también hay un lugar político, dentro de eso también hay un encuentro. Acá estamos todos juntos charlando y compartiendo algo a la vez. (…) Estoy acá, imagino como todos, para pedir otro modelo político. Este gobierno anula todos los deseos y todo lo que se ha construido en este tiempo. La olla que conBoca es una perfomance que consiste en que cocinamos trayendo el concepto de la olla popular y las ollas comunitarias”.
En una bandera negra pintada con aerosoles y colorante repostero se podía leer:

“Macri: ¡Cuidado! Un pueblo con hambre te puede comer”.

El año pasado, en la época previa al balotaje, Resiste Sierras Chicas ya había decidido unirse al movimiento nacional “Amor Si, Macri No” para expresar la disconformidad con las políticas neoliberales de ajuste, despidos y vaciamiento del Estado por parte de la alianza Cambiemos.
Tus tristes mentiras ya no me deforman / ya no me hacen mal, convidaba Jaime sin tierra. Con tus palabras me haría una torta, para festejar / Que no me estoy yendo solo de este lugar.
Frente al banquete para unos pocos, una olla popular. Frente al miedo y el silencio, radios abiertas en las calles. Frente al desmembramiento, construimos redes colectivas.

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