imágenes y movimientos

Hacer comuna y convivir en el intento

Comuna es un proyecto colaborativo de talleres de artes visuales para adolescentes de entre 15 y 20 años de distintos sectores sociales, una conexión real que atraviesa barreras de clase. Lxs chicxs que asistan a los talleres de Comuna no van a tener que pagar nada porque todxs serán becadxs.

El proyecto se sostiene a través de diversas formas de financiamiento colectivo: crowfounding, financiamiento directo, colaboraciones de todo tipo. La estrategia en relación a la sustentabilidad invita a la sociedad a vincularse, a financiar y ser parte de la propuesta. El proyecto, proponiéndoselo o no, acerca y expone. Nos acerca a debatir cuán prioritario e importante nos resulta que chicxs de distinto origen socioeconómico se encuentren en prácticas de formación artística gratuitas. Y nos expone porque nos abandona frente a la pregunta, nos entrega a la situación de respuesta desde un lugar auténtico, con una única dirección posible: decir que sí, que es importante y necesario, que hay que aportar para que esos talleres se vuelvan un hecho artístico, cultural, político, comunal.

“El mismo nombre del proyecto ya da una pista – nos cuenta Emilia Casiva, comunicadora vinculada al campo del arte y encargada de la comunicación del proyecto – Comuna es hacer con otrxs y por lo general ese hacer con otrxs suele ser hacer con pares que son un reflejo, o algo más o menos parecido a lo que unx es. Nos parece que la apuesta está cuando te encontrás con otrx totalmente diferente”

Búsquedas colectivas desde lo heterogéneo con el arte como eje y disparador. El proyecto aborda lo colectivo como un espacio de construcción prioritario. “Son varios talleres en simultáneo – nos dice Rodrigo Fierro, fotógrafo a cargo del taller de esa práctica artística – con varios coordinadores provenientes de diferentes campos o disciplinas. Estamos construyendo una propuesta que tiene que ver con esta heterogeneidad que estamos buscando. Y que las personas que participen provengan de ámbitos un poco eclécticos, diferentes entre sí, que haya cierta heterogeneidad en el grupo es un desafío”. De manera colectiva lxs artistas organizaron la dinámica del dictado de los talleres, lxs adolescentes son convocados a participar en acciones grupales creativas y el nombre del proyecto despierta la emoción de una pelotera de gente participando en algo que lxs excede. Las frases que se repiten en la difusión convocan con fuerza: “Hacé Comuna”, “Hagamos Comuna”, “Comuna somos todxs”.

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Las narrativas vinculadas a la autogestión, la economía colaborativa y la construcción de vínculos de solidaridad y confianza se develan como herramientas fuertes para la realización de proyectos. “El valor de Comuna – dice Emilia – no está solamente en lo que se pueda generar a posteriori, sino en lo que ya fue surgiendo y que fue muy sorprendente para todos los que participamos del proyecto. La cantidad de gente que quiere colaborar desde distintas modalidades, no sólo con el financiamiento sino con todo tipo de aportes.  Las herramientas de la colaboración no están pensadas a nivel teórico, sino que va surgiendo esta especie de ethos o de ética colaborativa en cada decisión que se va tomando. Por ejemplo, hace unos días estábamos pensando en los materiales, cómo se va a proceder con los materiales necesarios para hacer las distintas producciones. La idea es que Comuna cubra parte de eso, pero que también todos lxs jóvenes que puedan y quieran aportar lo que tengan en sus casas, o que puedan comprar algo, o que puedan conseguirlo, lo hagan, y así armar un fondo de materiales comunes que puedan usar todxs lxs asistentes al taller. Con esas pequeñas estrategias me parece que se revelan cosas que por ahí teóricamente suenan más grandilocuentes de lo que son”.

Ante la pregunta de si hay una apuesta política en Comuna, Rodrigo contesta: “Yo creo que sí y en varios aspectos. En el hecho de ser una propuesta mixta en lo disciplinar respecto de lo proveniente del arte y de la educación, en el hecho de proponer líneas o maneras de financiamiento que posibiliten que las personas que participen lo puedan hacer de manera gratuita, en el hecho de buscar romper con los “guetos” o círculos comunes que se repiten y tienen hábitos de participación en determinados circuitos de actividades tanto en lo educativo como en lo artístico. El proyecto busca romper con eso y ahí hay una química que va a generar cosas y ningunx puede prever mucho qué va a suceder. Creo que en ese punto radica la mayor potencialidad de esta propuesta, y en ese sentido me parece un gesto generoso, y si se quiere, provocativo”.

Comuna se inserta en un mapa de circuitos y redes vinculadas al arte y a la educación y al mismo tiempo emerge en un contexto, tanto en la ciudad de Córdoba como en el país, de crisis, recortes presupuestarios desde ámbitos estatales y declaración de emergencia cultural por parte de diferentes espacios.  “Yo no puedo dejar de pensar – comenta Emilia – en la relación que, en un momento como este, pueda llegar a establecer Comuna con un espacio vacante como el que dejaron los CAJ. Si bien se trataba de un programa estatal, ahí quedó una vacante, sobre todo en relación a las ganas de lxs jóvenes de no solo adquirir experiencias en relación a determinados saberes disciplinares, sino también de engancharse con un proyecto que tiene una concreción en el tiempo y conformar un grupo de trabajo alrededor de eso. Por eso cuando Lucas – Lucas Di Pascuale, coordinador del proyecto – me convocó, pensé en los CAJ automáticamente, porque es un espacio que se está desgajando y había empezado a ser muy importante para lxs chicxs y para toda la comunidad educativa”.

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Cuando el  encuentro con diferentes es considerado espacio de crecimiento per sé y se ve truncado por acciones u omisiones político económicas, es importante quebrar la energía centrípeta que tiende a cerrar en un intento de resguardo y cuidado. Encerrarse no es la salida, la salida es colectiva, hacia fuera y extendiendo aún más todas las redes a  nuestro alcance. “Creo que el valor de Comuna – sostiene Rodrigo – está en los vínculos que podemos establecer entre las personas que estamos colaborando con el proyecto y quienes asistan, y si logramos que se abra aún un poco más esa red de vínculos, me parece que ahí está el núcleo de la potencia”.

La campaña de financiamiento de Comuna está a horas de terminarse, lxs talleristas ya tienen listas sus actividades, el espacio de La Carpintería ya está preparado para ser testigo del proceso, ahora solo queda esperar la parte más intensa y por lo tanto, la que le da sentido a toda esta movida: la llegada de lxs adolescentes comuneros o comunales.

“Me gustaría que cada uno de los chicos proponga algo para mirar, – nos dice Rodrigo, con su taller en mente – que propongan alguien para entrevistar, alguien para retratar, a donde cada una de esas curiosidades quiere asentar la mirada. Me imagino que si esa curiosidad que yo tengo en torno a este proceso genera un poco de empatía con lxs chicxs, y ellxs también pueden manifestar sus curiosidades, se puede abrir un abanico de miradas estimulante, enriquecedor, cuestionador, crítico del momento. Me parece que el proyecto tiene como muchos condimentos para que eso se dé”.

 

Si tenés entre 15 y 20 años y querés participar  de los talleres de Comuna que comienzan en agosto (o sea, ¡ya! ), o si sos profe, dire o conocés a alguien que te parece que puede postularse a ser becadx, podés escribir a hacercomuna@gmail.com o a la fanpage de Comuna https://www.facebook.com/comunacordoba/

Cada beca tiene una duración de año y medio (agosto-noviembre 2016 y marzo- diciembre 2017). Habrá 6 talleres, con una duración de 6 a 8 clases cada uno. Las clases serán semanales, los días martes de 17 a 20 hs. Tendrán lugar en La Carpintería- Arte y Cultura Contemporánea (Evangelista Torricelli 5764. Villa Belgrano, Córdoba)”.

Si querés colaborar con el financiamiento colaborativo del proyecto podés ingresar a www.idea.me/comuna  o contactarlxs a través de su FB en caso de donaciones directas.

Coordinador del proyecto: Lucas Di Pascuale. Talleristas: Performance con Soledad Sánchez Goldar, Dibujo con Tomás Alzogaray, Cerámica con Santiago Lena, Pintura con Florencia Walter, Gráfica con Belkys Scolamieri, Foto con Rodrigo Fierro.

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