imágenes y movimientos

Gorras en emergencia

Un recorrido fotográfico, literario y político inspirado en la 9º Marcha de la Gorra.

El miércoles 18 de noviembre salió a las calles de Córdoba la novena edición de la marcha más convocante de la provincia: la Marcha de la Gorra.

La movilización tiene como objetivo repudiar la aplicación policial/estatal de un Código de Faltas que viola sistemáticamente derechos sociales/civiles de sectores demográficos específicos de la población cordobesa, principalmente jóvenes de barrios humildes (quienes aportan “la gorra” a la simbología de la marcha), trabajadoras sexuales, carreros y vendedores callejeros. La marcha es un grito de justicia, un llamado de atención, una irrupción en el espacio público céntrico, escenario de prácticas de exclusión, abuso y discriminación. Pero permítannos empezar por otra parte.

gordonparks-ella-watson-1942_thumb1Hace unos días nos topábamos con la obra de Gordon Parks, afroamericano nacido en 1912 en un pueblito de Kansas, EEUU. Último hijo de una familia de 15 hermanos, vivió una infancia pobre y debió sobreponerse a la muerte de su madre cuando todavía era un adolescente. Debió abandonar la escuela y mudarse a la ciudad para trabajar. Transcurrió los años siguientes en la miseria y la discriminación, hasta que se cruzó con una cámara fotográfica. Tiempo después se convertiría en el primer fotógrafo negro de la revista Life y Vogue, y el primer cineasta negro de la historia de su país, con la película El árbol de la sabiduría (1963) y posteriormente, con filmes que se convertirían en clásicos del género blaxploitation. Incursionó también en la escritura y en la música (aprendió piano de forma autodidacta). Típica historia del American Dream, con la diferencia que sus búsquedas artísticas se caracterizaron por poner el foco en temas como la segregación, el crimen y los derechos civiles.

Una de sus fotos más célebres fue un retrato de Ella Watson (1942): una mujer negra que trabajaba de limpieza en una oficina estatal posando con su mopa y escoba con una gran bandera norteamericana de fondo. Pero la fotografía de Parks que nos tocó especialmente en estos días fue “Emerging Man” (hombre emergiendo). Un retrato misterioso, donde un negro se asoma desde un orificio en el suelo.

Emerging Man GordonParks

 

Hay algo que desencaja en su mirada y una luz extraña que ilumina su cara, pero no se alcanza a entender de dónde viene. La foto fue tomada en los años fundantes de una época que cambiaría la historia norteamericana: los años de los movimientos por los derechos civiles afroamericanos (1955-1964). Específicamente fue usada para ilustrar un artículo periodístico sobre la novela El hombre invisible, del escritor negro Ralph Ellison. Aquí un extracto del libro:

“Soy un hombre real, de carne y hueso, con músculos y humores, e incluso cabe afirmar que poseo una mente. Sabed que si soy invisible ello se debe, tan sólo, a que la gente se niega a verme. Soy como las cabezas separadas del tronco que a veces veis en las barracas de feria, soy como un reflejo de crueles espejos con duros cristales deformantes. Cuantos se acercan a mí únicamente ven lo que me rodea, o inventos de su imaginación. Lo ven todo, cualquier cosa, menos mi persona.

Mi invisibilidad tampoco se debe a una alteración bioquímica de mi piel. La invisibilidad a que me refiero halla su razón de ser en el especial modo de mirar de aquellos con quienes trato. Es el resultado de su mirada mental, de esa mirada con la que ven la realidad, mediante el auxilio de los ojos. No me quejo, ni tampoco protesto. A veces es una ventaja pasar sin ser visto, aunque por lo general ataca los nervios. Quienes padecen aquel defecto visual están tropezando constantemente conmigo. Y también ocurre que uno duda muy a menudo de su propia existencia. Uno se pregunta si, en realidad, no es más que un fantasma en la mente del prójimo, algo así como una imagen de pesadilla que el durmiente procura, con todas sus fuerzas, desvanecer. Cuando uno siente eso, comienza a devolver, impulsado por el resentimiento, los empujones que la gente le propina. Y séame permitido confesar que ésta es una actitud casi constante. Uno experimenta la dolorosa necesidad de convencerse a sí mismo de que existe, de veras, en el mundo real; de que uno participa en el eco y la angustia de todos, y uno crispa los puños, ataca, maldice y blasfema para obligar a los demás a que reconozcan su existencia. Sin embargo, rara vez lo logra.”

¿Curioso, no? Ahora, lo que más nos conmueve de todo esto no sólo es la mirada de la foto o la historia del libro que la inspiró, sino la dirección del movimiento que propone la imagen de Parks: el surgimiento, algo que sale de, una irrupción desde el “underground”, que se hace evidente en el título de la foto: la “emergencia”.

Casualmente, del 7 al 14 de diciembre de 2015 va a estar ocurriendo en Río de Janeiro un encuentro de cultura, activismo y política que lleva el nombre de “Emergencias”. En su página web, al comentar sobre la razón del título, dicen:

“De un lado, el sentido de urgencia, asociado a la necesidad inmediata de acciones que enfrenten los retrocesos en el campo de los derechos culturales y los derechos humanos.

Por otro lado, la palabra emergencias hace referencia al surgimiento de un nuevo contexto social, cultural, político y económico marcado por nuevas formas de convivencia generadas por una verdadera revolución sociocultural.

Asociada a la transformación tecnológica y de las comunicaciones, viabiliza nuevos territorios culturales, nuevas modalidades de organización social y un nuevo mundo en el campo de la información.”

Pues bien, ahí estamos, buscando nuevas formas de convivencia, poniéndole el cuerpo una vez más a la Marcha de la Gorra, otro movimiento social que surge en el devenir de la historia en reclamo de los derechos legítimos de grupos humanos discriminados y abusados por una estructura Estatal, policial y cultural.

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Hay quienes dicen que una marcha no cambia la cosa. Y es cierto, porque lo necesario es realizar un trabajo legal y técnico para modificar el Código de Faltas a nivel local; y las políticas de seguridad y marcos legales a nivel nacional e internacional. Pero la marcha tiene un propósito claro: la ocupación del espacio público céntrico, ese territorio-escenario del que son separados los cuerpos, ¿Con qué objetivo? Se pregunta la gente a quien la marcha le impide tomar el colectivo de vuelta a su casa (cosa realmente frustrante esta la de no poder circular libremente no?). Bueno, para quienes trabajamos con imágenes es evidente: el movimiento masivo de cuerpos provoca la irrupción de lo invisible en el espacio público. Aparecen las Gorras. El hombre invisible se hace visible. Algo que es fundamental. Porque hay algo profundamente transformador en la imagen, que es ser testimonio de lo que sí existe, una declaración de lo posible y la materia prima de la imaginación.

Lennon lo insinuó en los 70: la imaginación es revolucionaria. Porque cuando se suma y se hace colectiva (confluyendo en lo que llamamos imaginario), va contaminando a las personas que construyen las estructuras científicas, políticas, legales y técnicas. Accede a los actores de la transformación de lo real. Y en eso estamos, creando imaginarios, buscando símbolos de paz.

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Derivas

PDF El hombre Invisible – Ralph Ellison

Facebook Marcha de la Gorra

Página Colectivo de Jóvenes Por Nuestros Derechos

Página Encuentro Emergencias Río de Janeiro

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