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Abrir los ojos: cannabis medicinal

#PolíticasDeDrogas #DrogasSinHipocresía

Estamos en Córdoba, Argentina y es el mes de julio del 2016. Hace una hora se inauguró la Clínica Cannábica Córdoba, un proyecto en el que se viene trabajando desde hace muchos años.
El Dr. Carlos Laje y Brenda Chignoli de la Fundación La Mirada están contentos, es por ellos que este espacio se nutre, crece y estrena domicilio en barrio Parque Vélez Sarsfield.

 

– Dr. Laje, ¿dónde nos encontramos?

– Bueno, el día de hoy para nosotros es muy importante, es fundacional. Hoy estamos reinaugurando diferentes espacios que tienen que ver con Fundación La Mirada. La Fundación La Mirada tiene dos grandes áreas en las cuales trabaja desde la investigación, asistencia, prevención y rehabilitación de la salud. Una de estas áreas abarca todo lo que tiene que ver con la oftalmología y con la problemática de la patología de los ojos. Y otra área de investigación que se viene desarrollando desde hace más o menos cinco años a través de la Clínica de Cannabis Córdoba y desde los médicos hacia la sociedad, es el área de investigación del canabbis medicinal como terapia paliativa, alternativa o principal ante diversas patologías.
Esto nace en el año 2010 cuando descubrimos que mi hija, María Magdalena, tenía glaucoma congénito. Hoy, por suerte, también nos acompaña en esta inauguración. Tuvimos que operarla con mi padre. Yo soy médico oftalmólogo y pertenezco a la cuarta generación en mi familia. Hace más de 150 años que existe la oftalmología con nuestro apellido en Córdoba. Fue difícil este proceso luego de tantos años de decirles a los pacientes que el glaucoma no tenía cura. Cuando el glaucoma le tocó a mi hija fue más difícil aún aceptar la respuesta o la pregunta respecto de la cura del glaucoma. Gracias a mi ex suegro y gracias a mi padre tuve la oportunidad de viajar por el mundo, por diferentes centros oftalmológicos. En Barcelona conocí a un médico que me sorprendió porque me recomendó utilizar cannabis. Para mi fue toda una novedad. Yo era una persona familiarizada con el prejuicio común, vinculaba la marihuana con aspectos solamente recreativos, o totalmente distorsionados. A partir de ese momento empezamos a investigar por todo el mundo. Me di cuenta que el cannabis medicinal iba mucho más allá de obtener una posible cura para mi hija en la disminución de la presión o el aumento del filtrado del líquido del humor acuoso – que es lo que lubrica el ojo -, me di cuenta, a mis 45 años, que estamos ante una revolución biológica que va a tener un gran impacto en la salud pública

 

¿Dónde estamos ahora, Brenda? ¿Nos contás un poco de qué se trata este espacio y cómo se llegó a esto?

Estamos en la ex Clínica Vélez Sarsfield, ahora Fundación la Mirada: Clínica Cannábica Córdoba. Acá estamos intentando llevar adelante un sueño, el sueño de una clínica cannábica con un equipo de trabajo compuesto por profesionales con un abordaje integral sobre la salud, un abordaje que no tiene que ver solamente con la farmacopea, sino con una planta medicinal. Esto es producto de un proceso que se llevó adelante aquí, en Argentina. Estuvimos muy solos durante muchísimos años, tanto los cannabicultores como los usuarios medicinales. Antes nos nucleábamos en organizaciones cannábicas y hubo un quiebre por lo que pasó con Charlotte en Estados Unidos[1], con Josefina en nuestro país [2], un caso que salió en todos los medios. El cannabis la ayudó a evitar sufrir sucesivas crisis convulsivas, reduciéndo la frecuencia a una cada treinta días. Si bien las organizaciones cannábicas han tenido mucha más afluencia de personas, actualmente hay una tendencia a organizarse por patologías. En el último debate en el que estuve en el Congreso de la Nación, ya que también estuve en los anteriores del 2011 y el 2012; en esos debates aparecieron organizaciones nucleadas alrededor de patologías como la esclerosis múltiple, la esclerosis tumoral, la epilepsia, etc.
Yo ya estoy vieja en esto, llevo 16 años en el movimiento, cerré el seminario de cannabis medicinal del NOA en Santiago del Estero, estuve en la Patagonia y ahora voy a Rosario. Y otra de las cosas impresionantes que veo, algo que se está dando en nuestro país, es una gran cantidad de afluencia de papás y mamás con niños en silla de ruedas, o con diferentes circunstancias de salud que se acercan desde distintas provincias a escuchar lo que tenemos para decir. Realmente creo que eso es impresionante, que esta planta les devuelve el derecho a la esperanza a muchos padres. Como a mi, que he sido madre de chicos que comenzaron desde chicos a usar el cannabis para tratar enfermedades con diagnósticos incurables e incapacitantes. Mi hijo más pequeño tiene 19 años y desde niño tiene la enfermedad de Crohn. Hoy es bailarín, cuando por diagnóstico era imposible pensarlo. Mi otro hijo fue tratado con cannabis por migrañas crónicas de larga duración. Hoy, con 21 años, está en la universidad, estudia abogacía, trabaja como maestro particular con un grupo de la universidad en villas y entrena. Digo esto para mostrar que llevamos vidas normales, y que más allá de los diagnósticos que nos puedan dar, uno tiene que pasar por encima de ellos y esta planta nos puede ayudar un montón en esa tarea, sirve para muchas enfermedades. Yo no digo que es mágica, pero sí tiene mucho de magia, y a muchos nos hace muy bien. En mi caso manejó el cáncer, el dolor. En el caso de mi hijo más pequeño la enfermedad de Crohn, la migraña en mi hijo mayor. También cambió la vida de las personas a las que asesoro. Muchísima gente de distintas provincias me consulta por epilepsia, autismo, fibromialgia, diferentes patologías. Gran parte de las consultas son por casos en niños y el tratamiento, cuando logra ser efectivo, les cambia la vida. Es decir, estas familias recuperan una hija o un hijo. No digo que sirva para todos los casos, hay un porcentaje muy pequeño de niños con epilepsia que no logran recupe
rarse. Pero yo diría que, incluso en estos casos, la falta de un laboratorio que produzca realmente, la falta de un laboratorio en el que podamos medir la trazabilidad hace que no podamos saber si a ese porcentaje le podríamos estar dando una solución con la planta desde otro lugar.

 

En cuanto a eso, ¿cuáles son los obstáculos y necesidades que ustedes encuentran en el desarrollo de estos procesos como en este caso la clínica, como usuarios medicinales o en otros avances en el campo?

Nuestra principal necesidad como usuarios medicinales es un laboratorio montado. No a todos nos está haciendo efecto el “Charlotte” medicamento [3] que se trae de Estados Unidos. Sí sirve, por ejemplo, para algunos casos de epilepsia, tiene bajas trazas de THC y un poco de CBD pero no para todos los casos es útil. Entonces, si solo importamos Charlotte seguimos quedando afuera, estaríamos dejando fuera, por ejemplo, a otros niños con epilepsia a los que el Charlotte no les hace efecto. Estamos en condiciones y necesitamos en Argentina tener nuestro propio laboratorio, producir nuestras propias genéticas y semillas. También nos parece importante articular el trabajo con la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Sería interesantísimo porque los usuarios medicinales somos el testimonio que la ciencia necesita. Articular la experiencia empírica con la científica nos enriquecería a todos. Otra necesidad que tenemos es adquirir un para la UNC, y así poder medir verdaderamente las trazas de CBD y THC. Esto nos daría una medicina más puntual para cada uno de nosotros. A nivel mundial hay mucha investigación y no así a nivel local, y eso también es necesario, la difusión científica.

 

O sea que se importan estos productos, ¿pero no se pueden producir en el país?

Claro, eso me parece una ridiculez. Si se importa y está autorizado es porque no hace mal, entonces, ¿de qué estamos hablando? También el sostenimiento de algunas ideas como la de que el cannabis es una entrada a las drogas duras. De ninguna manera es así. Los chicos tienen acceso, aparte de la televisión que es una droga muy dura, al tabaco, al alcohol y a los barbitúricos que les suelen vender en las farmacias a veces hasta sin receta. A nivel mundial no hay ni un solo caso registrado de muerte por sobredosis de cannabis y los neuro-científicos con los cuales compartimos charlas en la Patagonia – donde tuvimos la oportunidad de hablar con Fernando Sepúlveda, Jimena Steinberg y otros que participan de la Fundación Ciencias para la Cannabis – comentaban que para morir de sobredosis de cannabis es necesario comer en un solo acto cuarenta kilos de la planta, y para morir por sobredosis de agua la dosis letal son 20 litros. Entonces, ¿de qué hablamos cuando desde el prohibicionismo califican al cannabis como una sustancia peligrosa cuando estamos hablando de una medicina? El primer país [4] en prohibirla ya tiene 22 estados que la han aprobado para su uso medicinal.

 

¿Qué consecuencias jurídicas puede traer la implementación de su trabajo en este contexto?

Nosotros estamos atendiendo una clínica y corriendo soberanos riesgos, pero yo siempre repito, será ilegal pero no ilegítimo. Yo tengo el derecho a mi salud, y como madre, mis hijos también tienen el mismo derecho que he defendido y voy a seguir defendiendo más allá de la policía y demás actores. Cuando la policía nos allana a muchos de nosotros, a los cannabicultores o los cultivadores, como decíamos antes, generalmente acusan mucho menos de la que nos sacan. Es común que nos entren a allanar cuando tenemos las plantas en flor y no tenemos adónde ir a quejarnos. Cuando nos sacan las plantas, lo que nos están llevando no es un negocio – que en los hechos y con el prohibicionismo está en manos del narcotráfico-, sino que nos quitan medicina. En general, y luego de muchos años de lucha, no quedamos detenidos ni nos pintan los dedos.
El mismo estado reconoce mi trayectoria social, tuve reconocimientos de la Intendencia en dos oportunidades, del Consejo Deliberante y el Vice-Gobernador me entregó un reconocimiento en la Legislatura y aún así allanan mi casa. Es todo un tema, ¿no?

Clínica Canábica Córdoba, Fundacion La Mirada. julio 2016

Clínica Canábica Córdoba, Fundacion La Mirada. julio 2016

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[1] Charlotte Figi comenzó un tratamiento a base de aceite de cannabis. Charlotte, a los 5 años, padecía del nivel más avanzando del síndrome de Dravet, una enfermedad que le generaba cerca de 50 convulsiones diarias.La pequeña ya había sufrido varios paros cardíacos que la tuvieron al borde de la muerte y le deterioraban sus funciones motoras. Gracias al aceite de cannabis, Charlotte detuvo sus convulsiones. La particularidad de este aceite es que proviene de una cepa rica en CBD, un componente que permite regular los ataques de epilepsia sin efectos secundarios.
[2] El 17 de octubre de 2015, María Laura Alasi y Fernando Vilumbrales de Villa Gesell, Argetina, consiguieron autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para importar el aceite de cannabis Charlotte’s WebTM que necesitaban para tratar la encefalopatía epiléptica (Síndrome de West) que padece Josefina, su hija de 3 años de edad
[3] Charlotte’s Web es la cepa de cannabis que se prepara especialmente
[4]Estados Unidos.

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Si te quedaste con ganas de saber más, te recomendamos leer “Cannabis medicinal en Argentina: jornadas de divulgación científica, actores involucrados, y avances en investigación y legislación” de la antropóloga María Cecilia Díaz en el siguiente link:
https://drive.google.com/file/d/0B6H53pT0eBk4R19lM3YtN24wQTQ/view

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Nota de Soledad Mautino y Manuel García para MedioNegro

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Imagen de portada eye glitch 5 CC BY Kyle Macquarrie

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5 Comentarios

  1. Carlos Rodriguez 12 Septiembre, 2016

    Qiusiera comunicarme con ustedes para presentar mi caso .Escuche mucho de esta alternativa medica y estoy deseoso de poder contactar personalmente para ser evaluado ,mi celu 351 155287003 .esperando una pronta respuesta sdo attemente.

  2. BLANCA 13 Septiembre, 2016

    hola,soy de misiones,sufro de dolor cronico,sin diagnostico preciso desde hace 4 años aproximadamente,he realizado infinidad de tratamientos solo con alivio momentaneos,y pasado un tiempo vuelve,y se vuelve insoportable,no tengo calidad de vida,o estoy con dolor o estoy dopada,me gustaria saber si la cannabis puede ser una opcion p esta enfermedad,y de ser asi donde o con quien tendria q comunicarme,desde ya muchas gracias y espero su respuesta

  3. CRISTINA 15 Septiembre, 2016

    ME GUSTARIA SABER DONDE ESTA QUE DIRECCION TIENEN,YO HACE AÑOS QUE VIAJAMOS A CORDOBA CON MI ESPOSO PORQUE LO ATIENDE UN MEDICO POR SUS DOLORES EN LOS HUESOS,EL NOS HABLO DE LA MARIGUANA MEDICINAL,PERO NO SABEMOS COMO CONSEGUIRLA,LE PIDO POR FAVOR SE CONTACTEN CONMIGO,YA NO SE A QUE LUGAR RECURRIR PARA AYUDAR A MI ESPOSO,SOY DE ROSARIO Y ACA LA TERAPIA QUE LO AYUDO FUE EL OSONO,PERO SOLO EN LAS RODILLAS,ESPERO UNA CONTESTACION GRACIAS

  4. elimayorga 5 Octubre, 2016

    tengo mi hijo de 7 años hace 6 que me lo discapacitaron por una mala praxis tiene como secuelas sindrome de wes paralicis cerebral ceguera bilateral hipoacusia y sindrome de lenox necesito que me le den una mejor calidad de vida presenta convulsiones todos los dias entre 8,9 a veces mas x dia me podrian dar la direccion de la clinica y que dia se lo podria llevar . vivimos en la provincia de san luis. gracias

  5. JULIO ALBERTO 5 Octubre, 2016

    MI HIJO TIENE SINDROME DE WUST CAUSADO POR UN MALA PRAXIS EN EL SANATORIO ACONCAGUA DE CBA. A LOS 10 MESES DE VIDA ESTANDO EN PERFECTA CONDICIONES . CON MENINGUITIS NEUMOCOCO MULTIRESISTENTE CONTAGIO INTERHOSPITALARIO Y LUEGO CON HIDROCEFALIA Y PARALISIS CEREBRAL CON TRES MESES EN COMA 4 ME LE DIERON DE ALTA MEDICA CON PROBABILIDAD DE QUE NO PASARA LOS 6 MESES EL NIÑO MI HIJO TIENE AHORA 7 AÑOS TIENE SINDROME DE WUST CON CONTRACCIONES TOMA LOGICAL , SABRIL PERO MERMA MUY POCO SOMOS DE CBA PERO AHORA ESTAMOS EN SAN LUIS POR EL CLIMA Y SU RECUPERACION YA QUE ACA HACE SECCIONES DE FONOAUDIOLOGIA ,VISUAL, PILETA, Y QUINOTERAPIA

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